dimecres, 15 d’abril de 2015

10.000 KM POSTER. EL PROCESO CREATIVO.

Cuando me puse manos a la obra con la creación del cartel de 10.000km,
lo primero que hice fue pedir a Carlos que me hablara de qué idea tenía él.
"¿Cuáles son los ingredientes indispensables que quieres que aparezcan?" Le pregunté.
La respuesta fue diáfana y contundente: "Deben aparecer tres elementos:
los protagonistas, el ordenador y la distancia como concepto", dijo él.
Nunca me habían pasado un briefing tan claro (palabra de ilustradora freelance!).
Del primer brainstorming surgieron estas dos propuestas.

La primera versión encara los dos personajes y los encierra dentro del marco de los cuatro

vértices de la pantalla del ordenador. La voluntad era transmitir la sensación de ahogo
y encarcelamiento que supone comunicarse únicamente a través de las pantallas, ya que de
alguna manera, la película cuenta cómo su comunicación termina reducida, irremediablemente,
a los encuentros que tienen través de la video llamada.

La distancia real de los 10.000km parece que se desvanece gracias a las pantallas,
pero no es más que un espejismo, una ilusión de estar uno muy cerca del otro,
pues la proximidad es con la imagen del otro, de naturaleza virtual.
Esta metáfora visual del ordenador que se convierte jaula permite hablar de la relatividad
de esta distancia que "mágicamente" se suprime gracias a la tecnología. A pesar de estar
aparentemente un muy cerca del otro en los ratos de video llamada, ambos se encuentran
emocionalmente a kilómetros de distancia. El acercamiento que ofrece el ordenador se
convierte, en este caso, en algo engañoso. La metáfora de la jaula nos habla de cómo la
mediación de la tecnología se puede vivir como una solución y una ventana abierta
al mundo o como un espacio con unas limitaciones y con unos códigos que pueden
acabar resultando claustrofóbicos.

Una vez terminado el primer cartel, lo encontré demasiado frío, demasiado cerebral,
y pensé que este no era el "feeling" que transmitía la película.

La segunda propuesta surge de una escena concreta del filme, uno de los momentos,
bajo mi punto de vista, más emotivos: el baile mediado por las pantallas. En esta ocasión,
lo que quería potenciar es la idea de la ausencia. De nuevo, el tema protagonista
sigue siendo la distancia, pero aquí lo que intenté es hacer presente el vacío que deja
la huella del otro a pesar de seguir "conectados" virtualmente.

El baile con el ordenador sintetiza el deseo de contacto físico con el otro; deseo que sólo
se satisface "parcialmente", ya que a pesar de compartir coreografía, con quien realmente
se abrazan es con el objeto-pantalla. Visualmente decidí focalizar la acción en uno de los dos
personajes. Elegí compartir el espacio de Alex e incluir la presencia de Sergi bajo la forma de
una sombra que se prolonga a través del ordenador de ella. Los que hayáis visto la película
os daréis cuenta de que la posición en que se abrazan remite a ese primer baile sobre la cama
de la primera secuencia de la película. El juego visual de la sombra permite dar cuerpo a la idea
de aquello fantasmagórico que hay en el espacio entre dos personas que se aman en la distancia.

El resultado me gustaba, pero todavía sentía que debía acercarme más a los personajes.
Visualmente, las figuras no tenían suficiente peso ni fuerza en el conjunto del cartel.


Llegados a este punto, empecé a esbozar la tercera propuesta. Partiendo de la escena del

baile y el abrazo con el ordenador, quería aproximarme al drama esencial que plantea el film,
como si hiciese un zoom. Y eso hice.

Buscaba, también, recoger la idea planteada en la primera propuesta: encerrar los dos
personajes en la pantalla, el único espacio donde se "encuentran" para dialogar cara a cara
y poder devolverse la mirada, plano a contraplano.
Pero esta vez en lugar de potenciar la frustración y angustia de la relación a distancia,
quise marcar la diferente manera que tienen los personajes de vivir la separación.
Y quería hacerlo de un modo muy sencillo, al mismo tiempo gráficamente potente:
el día (Alex) y la noche (Sergi). Opuestos que vienen totalmente justificados
por la trama de la película, ya que cuando uno va a dormir, el otro se acaba de levantar,
y viceversa. Esta diferencia horaria evidencia los 10.000km reales que los separan.
Ahora bien, más allá de este hecho, lo que más me interesaba de esta solución gráfica
era marcar de forma simbólica la fractura emocional que atraviesa a los dos personajes.

Revisando el proceso de creación, podría decir que esta última aproximación ha sido
el resultado de un ejercicio de depuración de las dos primeros propuestas.
Simplificar, transitar poco a poco, hacia lo básico.
Y es que nadie dijo que fuera fácil condensar los 142.560 fotogramas de película
en una única imagen.